La vitamina D y sus efectos en el coronavirus

¿Puede ser la vitamina D una herramienta útil contra el Covid-19? Cómo afecta el coronavirus al sistema inmunológico y la seguridad alimentaria

Publicado: 29 Junio 2020
La vitamina D y sus efectos en el coronavirus

Introducción

La pandemia de coronavirus nos ha puesto a todos alerta buscando información veraz sobre sus causas y cómo defendernos contra el virus.

En el terreno alimentario, se ha extendido el rumor de que los suplementos alimenticios con vitamina D (presente de forma natural en pescados como caballa, atún o salmón y en alimentos como el queso, cereales o leche) ayudan en la prevención o cura del coronavirus. ¿Es así? 

No hay pruebas de ello. Todos los especialistas y estudios apuntan a que se trata de uno más de los muchos bulos que se están propagando con relación a la COVID-19. En este artículo te explicamos los efectos de la vitamina D en el sistema inmunitario y si su consumo puede evitar el contagio. De momento, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria ha afirmado que no existen pruebas de que el SARS-Cov-2 se transmita por los alimentos.

¿Puede la vitamina D prevenir el Covid-19?

La vitamina D es esencial para que el organismo ejecute funciones que por sí solo no puede. Es liposoluble, por lo que se almacena en el tejido graso del cuerpo, ayudándolo a absorber calcio, uno de los nutrientes indispensables para que los huesos se formen normalmente.

Su deficiencia puede causar osteoporosis o raquitismo (en el caso de los niños), de ahí la necesidad de contar con ella.

Naturalmente se obtiene cuando exponemos la piel al sol; en las comidas, se halla en pescados grasos como caballa, atún y salmón. También se consume en queso, champiñones, hígado de res, yemas de huevos, cereales e incluso en la leche.

Debido a la pandemia por coronavirus, las redes sociales están saturadas de información asegurando que el consumo de suplementos alimenticios con vitamina D previene o trata la infección. Esto no ha sido comprobado; la teoría se basa en observaciones personales que no están suficientemente contrastadas.

El dato surge una vez que se habla de casos previos de infecciones en las vías respiratorias, asociadas a bajos niveles del micronutriente, algo coincidente en algunos pacientes con COVID-19.

Ciertamente su papel es básico en el metabolismo óseo, mas no existen pruebas de que altas dosis sean parte de la cura de la enfermedad o un elemento clave en el tratamiento y prevención.

El sistema inmunológico y el coronavirus

Independientemente del coronavirus, la vitamina D así como la vitamina C son relevantes en el sistema inmunitario. En el caso de la primera, durante la niñez su falta influye en el desarrollo de enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide, esclerosis múltiple y lupus eritematoso.

Sus niveles correctos favorecen el balance y funcionamiento inmunitario. Sin embargo, el consumo en dosis elevadas no evita que se contraiga el virus causado por SARS-CoV-2. No existe un vínculo actual que pruebe la resistencia del sistema inmunológico al COVID-19.

Lo que sí está claro es que por el confinamiento ante la pandemia hay menor exposición solar y el organismo recibe poca vitamina D, entonces suelen recomendarse suplementos alimenticios para compensar la falta.

Ocurre en algunos países durante invierno o se sugiere durante todo el año si las salidas al exterior son limitadas. En países como Inglaterra se aconseja tomar 10 microgramos diarios y como complementos alimentarios destaca el consumo de carne roja, pescado y alternativas vegetales como leche de soja, almendras o avena.

Coronavirus y seguridad alimentaria

Está claro que tanto de forma natural o por suplementos de vitaminas aportamos al sistema inmunológico la energía necesaria para no resultar tan abatidos por algún padecimiento de salud.

Aunque el consumo de estos micronutrientes no garantice la prevención, tratamiento o cura al SARS-CoV-2, gran parte de las sociedades apelan a las recomendaciones populares por temor a ser parte de la pandemia.

De ahí que adopten patrones de alimentación, añadiendo a su dieta productos con vitamina D o suplementos, verificando siempre las normas de seguridad alimentaria, previendo contagios remotos.

Sobre este apartado, la Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición sostiene la inexistencia de pruebas de que el COVID-19 encuentre en los alimentos una fuente de transmisión.

La institución sigue de cerca el curso del brote, al igual que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, cuyas declaraciones resaltan que en China la infección comenzaría por algún animal, pero ahora el virus se propaga entre personas, principalmente al exhalar, toser o estornudar.

No obstante, no hay que descuidar las buenas prácticas de higiene durante la preparación y manipulación de alimentos, para prevenir la contaminación cruzada entre lo cocinado y lo crudo, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Cómo manipular los alimentos durante el coronavirus?

Aunque no se cuente con pruebas que certifiquen el contagio por consumo de alimentos o tocar algún empaque, no ignore las siguientes recomendaciones:

1) Antes de comenzar a cocinar y siempre que cambie de un alimento crudo a uno cocido, lávese las manos.

2) Lave los vegetales crudos en el chorro del grifo.

3) En caso de comer alguna fruta o verdura cruda con piel, sumérjala al menos cinco minutos en una mezcla de agua potable con lejía de uso alimentario (una cucharada por cada tres litros de agua). Luego lave con agua corriente.

4) Cocine los alimentos durante cuatro minutos a 63ºC o su equivalente.

5) Conserve los alimentos a temperaturas adecuadas.

6) Desinfecte la cubertería y utensilios; si usa lavavajillas convienen las altas temperaturas.

7) Limpie meticulosamente las superficies donde se manipulan los alimentos.

8) Al llegar con las compras, limpie todos los artículos; algunos pueden abrirlos fuera de la casa e inmediatamente lanzar el empaque a la basura.

El coronavirus en la formación: curso de manipulador de alimentos

Para quienes trabajan en el área, actualizar el curso de manipulador de alimentos es esencial en tiempos de coronavirus. Esto incluye a todas las empresas alimentarias y el comercio minorista, con el fin de evitar la contaminación.

Durante la formación, con la que se les acreditará el carnet de manipulación de alimentos, se destaca el lavado frecuente de manos siguiendo un método adecuado; esta práctica es fundamental antes de iniciar el trabajo y tocar los alimentos elaborados o listos para consumir y luego de manipular o preparar alimentos crudos.

Asimismo, el aseo de las manos no puede omitirse tras tocar basura, limpiar o desinfectar las áreas de labores, luego que se manipula dinero, se va al servicio, la persona bebe, fuma, come, tose, estornuda o se toca la nariz.

Lo que se busca es reducir el peligro de contaminación cruzada, al tocar áreas que estuvieron en contacto directo con los consumidores.

Los empleadores no deben permitir que el trabajador con síntomas se incorpore a la faena y verificar que cumpla con cubrirse la nariz y boca, sobre todo al toser o estornudar.

Sin duda en la prevención está la clave. De nada vale el consumo de vitaminas para gozar de un sistema inmunitario fuerte, frente a una infección como el coronavirus, si obviamos por completo la importancia de la higiene sanitaria.


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