Alimentación sin bulos en la COVID19

Lee esta pequeña guía de bulos alimenticios en la lucha contra el coronavirus y revisa las medidas de prevención ante la COVID19 en la seguridad alimentaria

Publicado: 29 Junio 2020
Alimentación sin bulos en la COVID19

Introducción

Es normal que te sientas un poco confundido y lleno de dudas. En un mundo donde la información corre sin filtros a través de numerosos canales es difícil contrarrestar la propagación (más o menos interesada) de bulos o noticias falsas

En un asunto de tanta gravedad como la pandemia de coronavirus (manipulación de alimentos y Covid-19)  se mezcla la ciencia con creencias de todo tipo que tienen poca base en la realidad. Así, se extienden bulos alimentarios que afirman que el consumo de ajo, limón, jengibre o alcohol ayudan a contrarrestar el SARS-COV2.

No existen alimentos milagrosos. Esa sería la respuesta más sensata ante bulos que no sólo afectan a la alimentación en sí sino también a asuntos de seguridad alimentaria como el posible contagio de COVID19 a través de los envases de los alimentos. 

Examinamos estos bulos en el siguiente artículo. Y vemos cómo la COVID ha afectado el plan de estudios en los cursos de manipulación de alimentos.

Bulos más extendidos sobre alimentos y COVID-19

La inmediatez con que corre una información muchas veces, en lugar de ayudar, perjudica. Ocurre de esta manera con los incontables bulos sobre alimentación para prevenir o curar el coronavirus.

En un mundo atestado por el efecto de las redes sociales y servicios de mensajería instantánea, es común que surjan noticias para “frenar” la pandemia del COVID-19, sin que pasen por algún filtro de veracidad.

Muchas se relacionan con lo que debemos comer o no si queremos eliminar la infección del organismo; pero todas terminan siendo mentiras que condicionan la nutrición, sin aportar efectos positivos contra la enfermedad.

Los bulos alimenticios más comunes frente al SARS-CoV-2 incluyen como supuestos remedios milagrosos el consumo de ajo, pimienta picante o pimientos, limón, jengibre e incluso el consumo de alcohol (lo cual es peligroso en caso de ser diagnosticado). No obstante, científicamente no se cuenta con evidencias de su eficacia.

No hay alimentos milagrosos

Junto con los complementos alimenticios, salvo el licor, los anteriores enriquecen el organismo con sus cualidades nutricionales y, en algunos casos, antimicrobianas. Pero no hay que dejarse llevar por el miedo ante la crisis sanitaria, aplicando cuanto se lee para tratar o ganarle a la infección.

Hasta ahora lo único seguro, es el protocolo de prevención del coronavirus establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), relacionado con la higiene personal (lavado de manos), higiene respiratoria (protegerse con el codo o usar pañuelos desechables para estornudar y toser) y el distanciamiento físico a por lo menos un metro.

Es por ello que instituciones como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Academia Española de Nutrición y Dietética y el Consejo de Colegios Oficiales de Dietistas y Nutricionistas, han salido al paso para desmentir que el COVID-19 pueda ser prevenido o sanado exclusivamente con alimentos.

Aun así, hay mucha tela que cortar sobre las fake news y nutrición. Estos son los bulos alimentarios sobre el coronavirus que suenan con más frecuencia:

1) Agregar pimienta picante a tus comidas no previene el contagio de SARS-CoV-2. Puedes sazonar las preparaciones y no obtendrás más que eso.

2) El ajo es saludable y antimicrobiano, pero no una panacea contra el virus.

3) El té caliente de limón con bicarbonato es otra mentira viralizada en cadenas de WhatsApp. No alcaliniza ni protege el organismo.

4) La sopa de ajo, limón y cebolla no recupera a los pacientes con coronavirus.

¿Puedo infectarme porque personas afectadas contaminen alimentos?

Pero los bulos sobre alimentación no se limitan únicamente a las supuestas curas nutricionales; también abarcan la seguridad alimentaria en todos los sentidos.

Por ejemplo, un estudio difundido por el New England Journal of Medicine concluyó que el COVID-19 sobrevive en superficies de plástico, acero y cartón hasta 72 horas, igual que dura unas tres horas en el aire, lo que lleva a pensar que, al tocar alguna caja, paquete o enlatado, podemos contagiarnos. Todavía no se ha registrado el primer caso.

Esto no hace más que crear alarma colectiva, pues la infección no está presente en todos lados esperando para atacar. Lo recomendado por expertos es analizar la probabilidad de que aquello que nos imaginamos realmente ocurrió y seguir las medidas sanitarias de desinfección.

Sobre la contaminación de alimentos, los supermercados y restaurantes cuentan con menor volumen de aire que las calles o con aire acondicionado, ayudando a la dilución y reduciendo las posibilidades de contagio.

Todo esto siempre que se respeten las buenas prácticas higiene por parte del manipulador de alimentos y atención al cliente, y den acceso a pocas personas, cumpliendo las normas de prevención aprobadas por la OMS.

¿Puedo contagiarme con COVID-19 por los envases de los alimentos?

Con tanto bulo sobre el tema, las personas sienten más tranquilidad aplicando algunos protocolos de manipulación y preparación de alimentos

Hay quienes limpian los envases con un trapo o papel de cocina humedecido con lejía diluida en agua. Otros abren el producto afuera y apenas lo hacen se deshacen del recipiente o cartón, para luego lavarse bien las manos.

Aunque no se ha demostrado que consumir algún alimento sea una fuente de infección de coronavirus, la mejor estrategia de prevención es que el personal manipulador no se contagie entre sí.

Además, como enseña el curso de manipulación de alimentos, hay claves para los operarios, basadas en la higiene alimentaria: lavarse las manos antes de iniciar el trabajo, antes de tocar los alimentos cocinados o listos para comer, al terminar la manipulación o preparación de alimentos crudos, luego de manejar residuos, después usar los utensilios o embalar.

Acciones de prevención cotidianas en la lucha contra el COVID

Actualmente no hay una vacuna que prevenga el coronavirus, así que las medidas de salud pública son el método más fiable de detener la transmisión.

Estas acciones cotidianas se apoyan en salir solo si es estrictamente necesario, quedarse en casa mientras estés enfermo, asearse las manos frecuentemente con agua y jabón, cubrirse la nariz y boca al toser o estornudar, desechar los pañuelos de papel una vez usados, desinfectar superficies u objetos con los que estemos en contacto.

Hasta ahora se considera que la forma efectiva de batallar el virus es evitar la exposición, sobre todo porque está probado que se propaga de persona a persona, incluso algunos pueden no presentar los síntomas, pero estar afectados con la enfermedad y transmitirla sin darse cuenta.

También es esencial monitorear la salud y conocer cuáles son los señales de infección, según la OMS: fiebre, tos seca, problemas para respirar, cansancio; en algunos casos se suma la congestión nasal, dolores y molestias, dolor de garganta, conjuntivitis, erupciones cutáneas, diarrea, pérdida del olfato o gusto, cambio de color en los dedos de las manos o pies. No todos los experimentan con la misma intensidad.

En síntesis, recuerda que la mente es poderosa y no podemos entregarnos a todas las falsedades que ruedan en redes, temiendo un contagio inminente. Las buenas prácticas de higiene siempre serán excelentes aliadas para evadir cualquier enfermedad, no solamente el COVID-19.


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